Mexicano en el extranjero

No se porqué los mexicanos cuando nos vamos de viaje lo primero que extrañamos es la comida. No extrañamos a nuestra mamá, a nuestra abuela, a nuestro perro, ni siquiera a nuestra/o novia/o, pero extrañamos muy cañón unos tacos al pastor, un agua de horchata, una buena salsa o aunque sea algo que pique. No nos sentimos satisfechos con la cerveza sabor tequila que encontramos en aquel súper Europeo, ni con la Tabasco que tenían en el restaurante. Cuando nos encontramos otros Mexicanos, discutimos cuanto se nos antoja una tortillita o unos chipotlitos que caerían increíble con el bratwurst, la pizza o la crepita y todos tenemos ese amigo que se llevó de contrabando unas tortillinas tía Rosa, Tajín, salsa de habanero o hasta queso oaxaca. Nos arrepentimos de haberle entregado esas tres latas de chiles verdes que nos pidió desesperadamente ese amigo que se fue a estudiar a alguna ciudad europea. Este sentimiento fue el que me llevo a un restaurante mexicano en Londres.

La que me llevó fue una gran amiga de la prepa, que se había ido a vivir allá un poquito antes de graduarnos de la prepa. En el restaurante, tenían un famoso ‘taco night’ en el que cada taco te costaba una libra. La noche del taco se llevaba a cabo en el bar del lugar, un sótano obscuro, sin ventilación, con una barra y varios sillones tipo antro. Al bajar las escaleras, después de bajar por una escalera vieja, te pegaba una humedad extraña, como cuando te bajas del avión en Cancún pero con olor entre taco, tequila, cerveza y humano. Estaba decorado con imágenes típicas del país, o más bien clichés, pirámides, playas, el ángel de la independencia y la bandera pegada en cualquier espacio vacío. En una pared se podían apreciar fotos de personajes famosos que habían visitado el lugar. Actores, futbolistas y hasta políticos. Evidentemente, había muchísimos paisanos. Estaba tan lleno el pequeño sótano en este magno evento que no se podía caminar sin escurrirte entre la gente embarrándole hasta lo que no a más de dos. La música era variada, pero más que nada latina, desde los grandes éxitos de Daddy Yankee y Romeo Santos hasta Celia Cruz y Cristian Castro. Lo más chistoso es lo fácil que es detectar quién es latino y quién no. Solo se deben observar los pasos de baile y el ritmo de los cuerpos.

Si bailaban decente= Latinos

Si parecían pollos electrocutados= Ingleses

Me acerqué a la barra por un taco y el bartender me informó que ya no habían. Pedí una Corona. No iba a irme del lugar sin comer o tomar algo que hiciera a mi panza sentirse un poco menos nostálgica de nuestro país.

1 thought on “Mexicano en el extranjero

  1. Cuando estas en el extranjero, añoras todo lo mexicano…
    Desde la música, la comida, y todas aquellas cosas que no aprecias cuando estas en casa…
    Especialmente la salsa!
    Acabo de regresar de Nueva York, y durante el desayuno en el Hotel W, le pedí al mesero (obviamente de origen mexicano) que trajera una salsita, pero monde aquella que piden los clientes,
    Sino de la buena… De aquella que se hacen ellos, para ellos.
    El mesero coincidio conmigo y me trajo una salsa roja BUENÍSIMA!!!!
    Y de paso me dijo ” es que la salsa Tabasco pica mucho, pero a lo pendejo… No pica rico”….
    En fin… Good writing and safe travels!

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