Bodorrio en Acapulco

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El fin pasado Santi y yo volamos juntos en avión por primera vez en 5 años de estar juntos. Cabe destacar que Santiago tiene la grandiosa habilidad de dormirse en cualquier tipo de vehículo/aeronave por el tiempo que le parezca conveniente ya sea 5 minutos o 14 horas y siempre me quedo sola y aburrida porque yo nunca consigo dormirme en ningún lado.

Una amiga mía de la secundaria se casaba con su novio en la costera de Acapulco.

Nos quedamos en un hotel rarísimo, de esos que seguramente estaban súper cool como en los 60s pero ahorita ya están viejos y apestosos. Escogimos ese hotel porque la boda era en el depa de mi amiga que es literal a lado. El hotel me recordaba cañón al hotel de The Shinning porque estaba tan grande que varios de los restaurantes y bares estaban cerrados.

Santi tiene la horrible costumbre de odiar toda la música que a mi si me gusta y viceversa. Desde hace como un año estoy traumada con Juan Gabriel porque moría por ir a verlo y pues él se murió antes y ya no lo vi. Todo el viaje estuve tarareando Amor Eterno y se le pegó a Santi y eso me da muchísima risa. Mi música le caga pero por alguna razón en los momentos menos indicados se encuentra a si mismo cantando o tarareando esas canciones y se enoja muchísimo conmigo. Esta vez estuvo diciendo en voz bajita todo el viaje la parte de ‘el más triste recuerdo de Acapulco, amor eterno e inolvidable, tarde o temprano estaremos juntos para seguir…. ámandonos’. Fue como el soundtrack del viaje.

Llegamos la noche del viernes y cuando nos fuimos a dormir escuchamos como tocaban la puerta y golpeaban las paredes. Santi se enojo bastante (tiene un temperamento súper amoroso y casi no se enoja.. not)  y me dijo que seguramente era algún borracho (se escuchaba gente gritando desde los balcones ‘¡viva Culiacán!’ con voz súper ebria). Y bueno, cuando mencionan Culiacán te da miedo reclamar porque quien sabe quienes son (o a que se dedican, si, cero judgement). Y es que neta si te da miedo, había cada espécimen dentro del hotel (había un wey que usaba tanga, no, no tenía un hot bod) que no te da confianza decirle a cualquiera que por favor guarde silencio. Aunque todos los choferes de taxi, vendedores, empleados del hotel etc, te digan que Acapulco ya es súper seguro te cuesta trabajo creerles y recuerdas las noticias mega amarillistas de las cabezas en la playa y la CEMEFO overflowing de cuerpos no identificados. I don’t want to be a floating head in the beach. Con decirles que ni siquiera me quise meter al mar, mis pies ni siquiera tocaron el agua porque solo podía pensar en las cabezas. Lo único que comentó el amoroso de Santiago fue “Espero que se pongan hasta la madre y se caigan del balcón”. Afortunadamente o desafortunadamente nadie se cayó.

Y no pudimos dormir.

Anyway, el sábado se casó mi amiga y su boda estuvo padrísima. Brenda leyó sus vows y estuvieron muy lindos. Súper chistoso aventó el ramo y lo agarré y lo volvió a aventar y lo volví a agarrar (PUM). La neta no me quiero casar pero me gusta joder a Santiago, porque eso es lo que haces cuando amas a alguien. Santi y yo fuimos los últimos en irnos, hasta después que los novios, con eso de que casi no nos gusta la fiesta. Somos mega troncos para bailar pero por alguna razón en esta boda bailamos hasta que nos dolieron los pies. De regreso Santiago no paraba de quejarse de las ampollas que le habían salido por bailar tanto con sus zapatitos trukutru.

Es raro que tus amigos se casen aunque al mismo tiempo se siente bonito. Te da miedo porque es como si te estuvieran presionando pero al mismo tiempo sientes bonito.  Lo que más me gustó de la boda de Brenda es que se veía a kilómetros lo enamorados que están el uno del otro. Me encanta ver a la gente enamorada y feliz. Especialmente a mis amigos.

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Y bueno, regresamos al hotel como a las 4-5 de la mañana. Estábamos enojados porque nos robaron mis lentes favoritos en la boda. Él se metió al baño y yo me estaba desmaquillando en el tocador del cuarto cuando empezaron a tocar la puerta de nuevo. Freaked out le dije a Santi que estaban tocando pero nos asomamos por el ojito ese que tiene la puerta y no había nadie. Él regreso al baño y yo al tocador y volvieron a tocar. Le dije de nuevo que estaban tocando. “¿Y que quieres que haga si no hay nadie?”. Santi abrió la puerta y efectivamente, no había nadie. Estaba medio peda y acabe llorando y agarrándole la mano a Santi en la noche, diciendo que me daba miedo dormir ahi y me daba miedo el hotel 😦 . Como les contaré luego, he tenido varias experiencias sobrenaturales entonces esas cosas me dan muchísimo miedo.

Dejamos la luz prendida del baño y le dije que si me despertaba para ir él me iba a tener que acompañar. Como niños de 5 años, literal. Y es que una vez de chiquita alguien me dijo que donde se encuentran más fantasmas son en los hospitales y en los hoteles y desde ahí los hoteles no me dan confianza. Lo más raro es que todas las parejas que conocemos que también se quedaron en el hotel lo describieron como súper tranqui.

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Santi en su masaje relajante pre-wedding en un spa ‘local’.

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