Como el Pole Cambió Mi Vida y La Razón Por La Que Va A Rockear Mi 2017

Yo era la típica niña que odiaba todo tipo de actividad física. Había intentado de todo, literalmente. Desde Tae Kwon Do hasta ballet y desde natación hasta fútbol soccer. Nada me gustó. Esto provocó que hacia el final de la primaria/principios de secundaria engordara muchísimo. Cuando tenía 11 años, pesaba 54 kilos y media más o menos 140 centímetros, ósea era una niña semi-obesa. Por un momento no me di cuenta de lo gorda que estaba, hasta que empezaron los comentarios en la escuela. Durante la secundaria y la prepa estuve en ese remolino de emociones y hormonas que vienen con la adolescencia, y mi autoestima lo resintió muchísimo. Me sentía la más fea, la más gorda, la más misfit del mundo y me acostumbre a echarle la culpa de todo a mi peso y a mi cuerpo. Esta etapa de mi vida, que de por si iba a ser complicada, fue peor. Caí en un desorden alimenticio que solo me hizo odiar más mi cuerpo y a mi misma como persona. Baje mucho de peso hacia finales de prepa, pero nunca me sentí ni más bonita, ni mejor. La felicidad no estaba en mi peso, aunque mi peso ya era normal, yo me seguía sintiendo gorda.

A finales de 2013 llamé a un estudio de pole dance que estaba muy cerca de mi casa y programe mi primer clase de Pole. Desde el primer día me enamoré. Me daba un poco de pena que me vieran la panza, que me vieran las piernas, pero esa pena se fue quitando. Poco a poco mi cuerpo podía hacer nuevos giros y luego nuevos trucos. Era evidente como mi cuerpo se hacía más fuerte y más flexible (al mismo tiempo que me salían nuevos y mas dolorosos moretones, pero eso me daba igual). No puedo pasar de una semana sin hacer pole porque me pongo de malas, mis clases son ese lugar donde se me olvidan todos los problemas, donde solo pienso en eso. Encima de todo eso, ¡he conocido mujeres increíbles!

Es por eso que este año 2017, he decidido dedicarlo a aceptar mi cuerpo y a sentirme bien en mi propia piel. Desde que empecé a hacer pole mi vida dio un giro de 180º, no solo me veo mejor, sino que me siento mejor, mucho más segura y mucho más feliz. Creo que el secreto de esto no es hacer pole como tal, sino todo lo que he me han enseñado ahí.

COSAS QUE ME HA ENSEÑADO EL POLE

  1. Confía en tu cuerpo, es capaz de cosas de las que tu ni te imaginas.
  2. Agradece a tu cuerpo todo lo que es capaz de hacer por ti.
  3. No compitas contra los demás, compite contra ti mismo. Nunca vas a tener una vida exactamente igual a la de alguien más. Mejora tu como persona.
  4. Nunca digas que algo es imposible ¡No lo es!
  5. Si piensas que tu cuerpo es bonito, tu cuerpo será bonito. Tu cuerpo te escucha.
  6. Se amable con los demás.
  7. Se amable contigo mismo.
  8. Enfocate en las cosas que te gustan de ti, en vez de concentrarte en lo que no te gusta.
  9. El pole es curativo emocionalmente, no importa que tan mal estuvo tu día o que tan estresado estés. La emoción cuando te sale un truco nuevo o uno que namás no te salía, es indescriptible.
  10. ¡Eres única!

 

 

No se quien inventó el pole, pero a esa persona:

Mil Gracias

Ahora me encanta hacer ejercicio.

2 thoughts on “Como el Pole Cambió Mi Vida y La Razón Por La Que Va A Rockear Mi 2017

  1. De lujo la mentalidad que tuviste para afrontar tus disgustos y al final vencerlos haciendo algo que te encanta.

    Un beso Emma

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    1. gracias Rocha, te mando un besote 😀 feliz año!!!

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