El amor: CASO PRÁCTICO

Había estado pensando cómo abordar este tema tan complicado y significativo en mi vida: EL AMORS.

Quiero destacar que todas mis experiencias amorosas en la adolescencia suckearon de una manera tan monumental que me quede con la estúpida idea de que el estar en una relación o el amar o siquiera querer a alguien era casi sinónimo de dolor.

Gracias a Yisus, a los 17 años conocí al que hasta ahora podría ser el maestro más grande que la vida me ha dado: Santiago. Sin quererlo, él me enseñó que el amor es lindo y a veces muy divertido. Que en una sola persona puedes encontrar a tu mejor amigo, compañero y complemento.

Justo el fin de semana pasado estábamos hablando sobre como para mi el estar en una pareja (ya de casi 6 años con algunas pequeñas interrupciones) es comparable con un equipo. Un dúo que se empuja a mejorar como seres humanos y a cumplir metas y sueños. Todo esto al mismo tiempo en que ayudas a sanar al otro las heridas que le ha dejado la vida…

¿Gay much? Tal vez.. Y Santiago no estaba tan de acuerdo conmigo. Él es el cerebro de la relación y en definitivo yo soy el corazón. El es Mr.Numeritos y yo soy Mrs. Sentimientos.

Y bueno, ni siquiera tuvimos que discutirlo. La vida nos dio una lección que creo que nos hizo entenderlo con un caso bastante práctico.

El jueves pasado se cayó un tubo sobre mi cabeza y me abrió bastante feo. En un momento vi todo negro y cuando desperté estaba llena de sangre. A pesar de llamar inmediatamente a la ambulancia, se tardaron casi 40 minutos en llegar. A la primera persona que pedí que avisarán fue a Santi, que llegó en menos de 10 minutos porque trabaja enfrente del lugar.

Yo estaba tirada en el piso y evitaba moverme (recordé mis lecciones de Grey’s Anatomy de que si te pegas en la cabeza no muevas el cuello) y cuando entró vi su cara de ‘NO MAMES’ pero tratando de poner cara de ‘TODO ESTÁ BIEN’. Mi cabeza ya era un charco enorme de sangre. Casi todos a mi alrededor estaban asustados así que yo evite llorar para no añadir más de mi parte a la histeria colectiva.

Me calmó y me hizo reír hasta que la ambulancia me llevó al hospital. El tubo me corto casi hasta el hueso. Después de que me revisaron las cervicales, el cuello y lo demás decidieron suturarme. Santiago se hizo pasar por mi ‘representante legal’ y se negó a firmar los papeles que autorizan que cualquiera me cosiera. Consiguió a un cirujano plástico y me hizo unas suturas especiales para no quedar TAN de la shit.

Para esto ya habían llegado mis papás. Mi cabeza parecía como la del Hombre Elefante. Tenía todo el pelo pegado de sangre, el maquillaje corrido y los ojos rojos. Y lo único que me dijo fue ‘Te ves hermosa’.

Eso my friends, es a lo que yo llamó amor.

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