Mamá, ¿ya soy una niña grande?

El jueves pasado, como siempre, fui a mi clase de chair dance en Santa Fe para hacer algo productivo mientras se pasa el tráfico y puedo regresar a mi casa sin volverme loca.

Pero esta vez hubo algo distinto, un grupo de niñas de 16-17 años invadieron mi clase. Yo era la única mayor de 17, literal. La verdad no me considero una adulta y odio adulting. Soy de esas personas que siempre detestarán levantarse temprano y no tener seis faltas al trabajo como las tenía en la universidad y a veces me daba el lujo de quedarme dormida en vez de ir a clase de siete. Además, tengo peluches en mi cuarto, amo ver películas de caricaturas como Shrek y nunca me cansaré hacer tonterías como mojarme con la lluvia.

Tengo cara de niña chiquita y no hasta hace mucho los cajeros de OXXO pedían mi ID para venderme alcohol o cigarros, pero esta vez me di cuenta de que sí me veo mucho más grande que ellas y por un momento me quedé en shock.

Una de ella traía unos tenis Adidas de los clásicos pero estaban cubiertos como de una tela. Hasta el día de hoy no sé si así son o así se usan y obvio no le iba a preguntar (qué oso). Es como cuando mi abuela preguntaba si los tenis con ruedas así eran o qué onda.

Tengo que confesar que el periodo de mis 16-18 años fue uno de los más felices y al mismo tiempo más oscuros de mi vida. En el intento de ser aceptada, querer que alguien se enamorará de mi e intentar encontrar y formar mi personalidad hice muchas cosas de las que ahora me siento avergonzada. Es esa edad en la que te sientes una adulta pero no sabes si te pica chile o alfiler. Yo me juraba súper independiente pero al ver a esas niñas en mi clase me di cuenta que eso era yo también, una niña que jugaba a ser ‘adulta’.

¿Cuál es la diferencia entre la Emma de 16 años y la de 24?

Uff, que pregunta tan difícil.

  1. Ya no soy tan insegura. Ósea, sigo siendo insegura y siempre me siento rara en mi piel pero ya no lo soy tanto. CREO.
  2. Ahora creo en el amor (maso).
  3. Ya no me pongo ebria cada fin (con la excepción de mi cumpleaños, el de Santi, el superbowl y creo que ya).
  4. Ya no hago cosas para que los demás me acepten. I embrace my weirdness now.
  5. Prefiero pasar el tiempo con mi mamá que con la mayoría de las personas a las que en ese entonces llamaba ‘amigas’.
  6. Mi grupo de amigos se ha reducido de manera impactante. En este momento las personas más cercanas a mi definitivamente son mi novio, mi mamá y mi perro.
  7. Me dan hueva los bad boys (no más decepciones amorosas plis).
  8. Prefiero estar sola que mal acompañada (people suck).
  9. Valoro el tiempo libre que tengo.
  10. Prefiero una taza de té que un vodka con agua mineral.
  11. Estudiar ya no es una obligación sino un placer.
  12. ¡Extraño leer y leer y seguir leyendo!
  13. Ahora toco el UKULELE.

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