SÍNDROME POST TEMBLOR

Me tardé un poco en hablar de esto, sí.

¿En dónde me agarró el temblor?

Estaba en el trabajo. Era como la una de la tarde y estaba teniendo una junta cuando sentí que me mareaba o algo se me movía, pero como llevo siglos a dieta pensé que era eso. Mi equipo de tres se dividió. No supimos a donde se fue el tercero.

Corrí hacía las escalera y se empezó a romper el piso y el techo. Una señora gritó. Yo sólo intentaba salir lo más rápido posible.

Al llegar al punto de reunión había gente llorando. Todos intentando hablar con sus familiares pero no salían las llamadas, muchos no tenían internet, la señal iba y venía. En medio de la ciudad, no teníamos ni idea de lo que estaba pasando a nuestro alrededor.

Santiago, que trabaja cruzando la calle se salió de su edificio y corrió a la reja del mío en donde nos dimos la mano a través de los barrotes. Por lo menos los dos estábamos bien, mi mamá estaba fuera de la ciudad, y mi hermano me dijo que estaba bien y acompañado de mi papá. So… mi familia bien, mi novio bien, ¿y los demás?

Ya sabemos todo lo que pasó después, edificios caídos, gente muerta y corrupción al descubierto.

Pero sí, el temblor dejó algo en mi corazón. Además de sentirme increíblemente orgullosa de mi país, me quedé maravillada con lo que me gustaría llamar el síndrome post temblor.

Desde ese día y hasta ahora, cuando escucho una alarma sísmica o algún sonido parecido o fuerte me pongo loca. Me dan tantos nervios que me mareo y ya no sé si está temblando y no lo siento. He soñado que tiembla, he soñado que paso temblores en elevadores y cuando subo a edificios muy altos siento que el piso se dobla. Cuando voy al cine busco las salidas de emergencia y pienso a qué lugar correr en caso de que se caiga el edificio y en qué lugar es más probable que me encuentren entre los escombros.

 

Y al parecer no soy la única. El otro día en el comedor estaba con mis amigos Godínez cuando sonó una alarma sísmica en la tele. Alberto se levantó y casi sale corriendo. En otra ocasión sonó la alarma por equivocación y mi compañero de trabajo (tú sabes quién eres jajaja)  me empezó a gritar:

 

“EMMA ESTÁ TEMBLANDO CORRE”.

 

Y esto no se compara con lo que debe sentir la gente que de verdad vio edificios desplomarse.

 

También me acordé de mis papás y todas esas anécdotas sobre el temblor de 1985. ¿Cuál era la probabilidad de que esto volviera a pasar el mismo día del año? Parecía broma. Lamentablemente no lo fue.

 

¿A alguien más le pasa?

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